OMS redobla esfuerzos para contener brote de ébola en el Congo
Ginebra.- El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, arribó a Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo, para respaldar los esfuerzos de contención frente a un brote de ébola que mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales.
Durante su visita, el titular de la OMS aseguró que el brote «puede detenerse», aunque reconoció que la respuesta enfrenta importantes desafíos debido a las complejas condiciones humanitarias y de seguridad que prevalecen en la región.
La epidemia fue declarada oficialmente el pasado 15 de mayo y, hasta el momento, suma 125 casos confirmados y 17 fallecimientos. Además, las autoridades sanitarias investigan 906 casos sospechosos y 223 muertes que podrían estar relacionadas con la enfermedad.
El brote está asociado a la variante Bundibugyo del virus del ébola, para la cual actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento aprobado de manera específica, lo que complica las labores de control epidemiológico.
Tedros subrayó que la participación de las comunidades locales será clave para frenar la propagación del virus y destacó la importancia de generar confianza entre la población afectada.
“Venir aquí es demostrar a la comunidad que no están solos”, expresó el director de la OMS durante su recorrido por las zonas afectadas.
La situación es especialmente compleja en la provincia de Ituri, considerada el epicentro del brote, donde ya operan centros especializados para la atención de pacientes. Sin embargo, factores como la inseguridad alimentaria, los desplazamientos masivos provocados por el conflicto armado y las limitaciones de acceso dificultan la respuesta sanitaria.
La comunidad internacional ha reforzado su apoyo a las autoridades congoleñas. Tanto la Unión Europea como Estados Unidos han comprometido recursos adicionales para combatir la emergencia. Washington anunció recientemente una aportación de 80 millones de dólares, elevando su ayuda total a más de 112 millones de dólares.
Las autoridades sanitarias también enfrentan obstáculos derivados de la desconfianza de algunos sectores de la población hacia los protocolos de atención y manejo de cuerpos. Esta situación ha derivado en ataques contra centros de salud y personal médico, presuntamente perpetrados por grupos armados que operan en la región.
La OMS y sus socios internacionales trabajan actualmente en el desarrollo y evaluación de posibles tratamientos y vacunas contra la variante Bundibugyo, con la expectativa de contar con nuevas herramientas médicas antes de que concluya el año.
Mientras tanto, la comunidad internacional mantiene un estrecho seguimiento de la evolución del brote y de las medidas implementadas para evitar una mayor propagación de la enfermedad.















