Más de 17 vuelos europeos reciben nuevas amenazas de bomba
Al menos 17 vuelos en Europa recibieron nuevas amenazas de bomba este viernes 6 de noviembre, en una serie de alertas que también afectó a medios de comunicación en Irlanda, Reino Unido y Bulgaria. Las autoridades investigan si los incidentes forman parte de una campaña coordinada, aunque hasta el momento no se ha identificado a los responsables.
La República Checa concentró nueve de las alertas, mientras que cuatro vuelos con destino a Madrid también fueron señalados. En España, los protocolos de seguridad se activaron en el aeropuerto de Barajas, donde las amenazas fueron descartadas. En Bulgaria, dos aeronaves aterrizaron en Sofía sin que se encontraran explosivos.
Uno de los vuelos afectados, que cubría la ruta de Praga a Roma, tuvo que aterrizar en Venecia. La alerta también provocó el cierre temporal de ese aeropuerto y el desvío de otros cinco vuelos. En Portugal, las autoridades inspeccionaron un avión de Ryanair procedente de Roma, sin localizar dispositivos explosivos.
El gobierno de Irlanda consideró probable que las amenazas respondan a una campaña coordinada de desestabilización. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, señaló que la repetición de incidentes con características similares en distintos países europeos podría corresponder a un intento de agresión híbrida.
Las alertas también llegaron a la radiotelevisión pública irlandesa RTÉ, cuya sede en Dublín fue evacuada tras recibir un correo electrónico con una amenaza de bomba. La policía revisó las instalaciones y posteriormente permitió el regreso del personal. Otros medios de comunicación en Irlanda y Reino Unido reportaron mensajes similares.
Las amenazas comenzaron el lunes y se han repetido durante la semana. De acuerdo con los reportes, más de 50 aeronaves han recibido avisos desde entonces, sin que se hayan encontrado explosivos en los aviones inspeccionados.
Aunque algunos mensajes fueron firmados en nombre de un movimiento extremista ruso, sus supuestos representantes negaron estar relacionados con los hechos. Las autoridades y especialistas consultados señalaron que todavía no hay elementos suficientes para atribuir la campaña a un grupo o país en particular.

















