Devoción y fe: cientos de fieles arriban a capilla de San Judas Tadeo
Cada 28 de octubre, la devoción a San Judas Tadeo convierte las calles en un mural de devoción, donde cada persona carga una historia de fe y el milagro de seguir de pie, es motivo de agradecimiento.
«Vengo a, pues a darle gracias por, por tener salud, trabajo, pues que nos vaya bien y pues estar otro día más aquí y otro año más aquí, más que nada.»
Esa misma protección es la que buscan quienes enfrentan la madrugada y las carreteras, encontrando en el santo de las causas difíciles un compañero de ruta.
«Pues yo creo que para mí todos los días, ¿no?, porque yo trabajo y llego a las 4 o 6 de la mañana a mi casa, que es su casa, y ahorita yo, gracias a Dios, en la carretera no me ha pasado nada, nada, nada, nada.»
Pero la fe también duele y se paga con entrega absoluta.
«Pues mi hija viene de rodillas desde allá desde la iglesia de la paz, porque detuvieron a mi hijo y pues nos hizo el milagro de que saliera.»
Entre el ambiente de fiesta y el bullicio sonidero, los rostros se reconocen entre la gente donde la memoria valora cada año de vida.
«No, pues mucho gusto, pues más que nada pues mucho gusto y pues mucha felicidad, ¿verdad?, venir cada año y que pues me da gracias de estar aquí todavía. Pues sí, aquí presente, porque pues así ahorita vemos mucha gente aquí y a veces dices, ‘No, pues ya no vino aquel, pues ya’, ¿verdad?, es un pues un año más más que nada y darle darle gracias.»
Porque para los verdaderos creyentes, la promesa no depende de los milagros, sino de devoción incondicional de por vida.
«No, pues es que es de toda la vida, es de siempre. Aunque no nos haga el milagro, pues igual aquí estamos hasta pues hasta donde Dios nos permita estar con ellos.»
Y es que esta tradición se encuentra hasta en los más pequeños, que crecen viendo y viviendo el fervor desde la infancia.
«Ay, pues qué bueno, porque también viene mucho de generación, porque he visto niños de chiquititos que los traen ya hasta vestidos de San Juditas y cada año que uno viene los va viendo más y más crecer y no, pues muy muy muy bien.»
Un legado que se cuida, se viste y se hereda para que la tradición nunca muera.
«Eso, precisamente para que no se pierda la generación, que siempre sea así y año con año aquí estamos, siempre los vestimos y pues aquí estamos.»
















