Cierre del estrecho de Ormuz podría provocar una crisis similar al COVID-19: WEF
Ormuz.- La economía mundial enfrenta nuevos riesgos derivados del cierre del estrecho de Ormuz, una situación que podría tener consecuencias más severas que las provocadas por los aranceles impuestos por Estados Unidos el año pasado e, incluso, acercarse al impacto generado por la pandemia de COVID-19, advirtieron economistas en jefe consultados por el World Economic Forum (WEF).
De acuerdo con el informe «Panorama de los economistas en jefe», los especialistas prevén un debilitamiento del crecimiento económico global durante los próximos 12 meses, lo que representa un cambio respecto al moderado optimismo que predominaba a inicios de 2026.
El WEF señaló que la escalada del conflicto en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz han incrementado los temores de un choque económico global de gran magnitud. Según el análisis, la interrupción actual ya es considerada más perjudicial que las tensiones comerciales registradas el año pasado. Si la situación se prolonga hasta la segunda mitad de 2026, sus efectos podrían asemejarse a los observados durante la crisis sanitaria del COVID-19.
Los economistas advirtieron que una interrupción prolongada afectaría las cadenas de suministro internacionales, elevaría los costos de la energía y de los alimentos, además de generar nuevas presiones inflacionarias en diversas regiones del mundo.
Entre las zonas más vulnerables figuran Medio Oriente y el Norte de África, regiones que hace apenas unos meses eran consideradas prometedoras para el crecimiento económico, pero que ahora enfrentan perspectivas de expansión débil o muy débil.
El informe también señala que Europa enfrenta crecientes riesgos de estanflación, un escenario caracterizado por bajo crecimiento económico y alta inflación. En contraste, India y Estados Unidos son vistos como mercados relativamente más resistentes, respaldados por la fortaleza de la demanda interna y la inversión.
A pesar del deterioro de las perspectivas económicas, la mayoría de los economistas no prevé una recesión global durante los próximos 12 meses. Sin embargo, consideran poco probable que la economía mundial fortalezca significativamente su capacidad de recuperación en el corto plazo.
Los expertos subrayaron que el alcance de las consecuencias dependerá de la duración de la crisis. Mientras un cierre temporal podría permitir una recuperación gradual, una interrupción prolongada aumentaría la presión sobre la actividad económica mundial.
En paralelo, los mercados financieros enfrentan un entorno de creciente incertidumbre. El 79 por ciento de los economistas consultados anticipa una mayor volatilidad en los mercados de deuda privada, mientras que el 74 por ciento prevé turbulencias en la deuda pública y el 68 por ciento espera fluctuaciones más intensas en los mercados bursátiles.
Respecto a la inteligencia artificial, el informe mantiene una visión positiva sobre su potencial como motor de crecimiento económico. El 92 por ciento de los especialistas espera una mayor adopción de esta tecnología durante el próximo año. No obstante, el optimismo sobre las ganancias de productividad se ha moderado, ya que los beneficios esperados podrían tardar más tiempo en materializarse en la mayoría de los sectores económicos.
















