INTERNACIONALES

Oposición acusa a Netanyahu de desacreditar elecciones en Israel

Dirigentes de la oposición israelí acusaron al primer ministro Benjamín Netanyahu y a su partido, el Likud, de intentar deslegitimar los resultados de las elecciones parlamentarias del 27 de octubre, luego de que la formación denunciara presuntas irregularidades en las que estarían involucrados partidos árabes.

Con más del 90 por ciento de los votos escrutados, las proyecciones indicaban que el bloque de Netanyahu no alcanzaría la mayoría necesaria para formar gobierno. Ante este escenario, el líder opositor Gadi Eisenkot señaló que el Likud intenta utilizar información no verificada para cuestionar el resultado electoral.

Por su parte, Yair Golán, dirigente del partido Los Demócratas, acusó al primer ministro de impulsar una campaña contra la población árabe para desacreditar su participación en los comicios. También sostuvo que los ciudadanos ya habían expresado su decisión en las urnas y que Netanyahu debía aceptar el resultado.

El conflicto escaló después de que el Likud denunciara supuestas irregularidades y una posible intervención extranjera. El presidente de la Comisión Electoral Central, Noam Sohlberg, solicitó al servicio de inteligencia interior Shin Bet investigar las sospechas, aunque aclaró que no podía confirmar su fundamento. De acuerdo con el diario Haaretz, una de las líneas señaladas apunta a un presunto financiamiento de Qatar para aumentar la participación de los votantes árabes.

Sin embargo, la Policía israelí informó que no encontró pruebas que respaldaran la acusación del Likud sobre un intento de los partidos árabes de “robar las elecciones”. También señaló que la jornada electoral registró pocos incidentes que afectaran la integridad del proceso. La Comisión Electoral, por su parte, indicó que las denuncias sobre violaciones sistemáticas carecían de fundamento, mientras se esperaba el informe del Shin Bet.

Con las proyecciones disponibles, el bloque de Netanyahu sumaría 53 escaños; el de Eisenkot, 48, y los partidos árabes, 19, en una Knéset integrada por 120 representantes. Para formar gobierno se requieren al menos 61 escaños, por lo que una eventual alianza entre la oposición y las formaciones árabes podría modificar las negociaciones para definir la próxima administración.

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