México, cada día más cerca de contar con dark factories
En Nuevo León, una fábrica se observa a sí misma.
En el complejo se producen tableros, interruptores y equipo para distribuir electricidad.
Robots móviles trasladan materiales y algoritmos anticipan demanda.
Sistemas digitales detectan desviaciones antes de convertirse en fallas.
La planta todavía necesita personas y mantiene luces encendidas, pero ya se acerca a un modelo industrial donde la máquina no solo ejecuta: también registra, compara y decide.
En tres años, la producción creció a tasa anual de 24%.
Los costos bajaron 16%; los defectos, 20%, y el tiempo de entrega, 49%.
México no tiene todavía una fábrica plenamente autónoma documentada, pero ya se cruzó la puerta.
Desde el rubro de manufactura se advierte que no hay empresas fuera de la semiautomatización.
En las plantas de exportación, robots, cámaras, sensores y plataformas de monitoreo ocupan tareas que solían depender por completo de manos humanas.
La brecha se resume en una proporción al contemplar China y México: por cada robot industrial instalado en México el año pasado, China incorporó alrededor de 68.
Ello, acorde a datos de la Federación Internacional de Robótica (IFR).

















