Descubren en Bahamas restos de barcos ligados a los «verdaderos piratas del Caribe»
Nasáu.- Un equipo internacional de exploradores y arqueólogos marinos descubrió restos de seis embarcaciones hundidas en aguas de las Bahamas, vinculadas a la denominada «Edad de Oro de la Piratería», periodo que abarcó finales del siglo XVII y principios del XVIII y que inspiró gran parte de las historias sobre los llamados «verdaderos piratas del Caribe».
Los hallazgos fueron localizados frente a la isla de Nueva Providencia, donde se encuentra la ciudad de Nasáu, considerada en su momento uno de los principales refugios y centros de operaciones de célebres piratas como Barbanegra y Anne Bonny.
Los detalles del descubrimiento fueron dados a conocer por el portal especializado Wreckwatch Magazine, que destacó que se trata de las primeras investigaciones de este tipo realizadas bajo un permiso oficial otorgado por el Gobierno de Bahamas para explorar vestigios de la era de la piratería.
Entre los objetos recuperados por los investigadores figuran cañones de hierro, balas de mosquete y una piedra de afilar, artefactos que ofrecen nuevas pistas sobre la actividad marítima y los enfrentamientos que marcaron aquella época en el Caribe.
Los especialistas explicaron que no se localizaron embarcaciones completas, ya que era una práctica común entre los piratas destruir o incendiar los barcos capturados después de saquearlos, con el fin de eliminar evidencias y evitar su reutilización por parte de sus enemigos.
Sean Kingsley, fundador de Wreck Watch y participante en la investigación, señaló que muchos piratas continuaron atacando embarcaciones pese a los acuerdos de paz establecidos entre España e Inglaterra. Esta situación contribuyó a que fuerzas españolas lanzaran una ofensiva contra Nasáu en 1703, destruyendo gran parte del asentamiento que servía de refugio a corsarios y piratas.
De los restos identificados hasta ahora, únicamente una embarcación ha podido ser clasificada con certeza. Se trata de un carguero inglés fechado alrededor de 1740 que, a diferencia de otros hallazgos, no transportaba armamento, sino mercancías comerciales como botellas de vino, pipas de tabaco y documentos.
Este descubrimiento sugiere que, tras los conflictos y la destrucción sufrida décadas antes, Nasáu había comenzado a transformarse en un importante centro de comercio marítimo.
No obstante, el destino final de este carguero sigue siendo un misterio. Los investigadores aún buscan determinar si naufragó por causas naturales o si fue víctima de un ataque en una época en la que la piratería en el Caribe ya mostraba signos de declive.


















