Casa de El Negro Durazo será sede de universidad y preparatoria en Tlalpan
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que el inmueble conocido como Casa Tlalpan será convertido en una sede de la Universidad Nacional Rosario Castellanos (UNRC) y un plantel de bachillerato público. El proyecto contempla una inversión de 150 millones de pesos y beneficiará a más de 6 mil estudiantes.
Durante su conferencia matutina de este viernes, Sheinbaum señaló que el espacio, construido por el exjefe de la Policía del entonces Distrito Federal, Arturo “El Negro” Durazo, dejará de ser un símbolo de corrupción y privilegios para destinarse a la educación media superior y superior. La transformación fue posible después de resolver la situación jurídica del predio, ubicado en la alcaldía Tlalpan y con una extensión superior a seis hectáreas.
La nueva unidad de la Universidad Rosario Castellanos prevé iniciar operaciones en 2027 con cinco licenciaturas: Psicología, Derecho y Criminología; Administración y Comercio; Turismo, y Economía y Desarrollo Sostenible. La rectora de la institución, Alma Xóchitl Herrera Márquez, informó que la convocatoria publicada en julio registró a 3 mil 67 aspirantes, mientras que otros 5 mil 289 estudiantes de Tlalpan actualmente deben trasladarse a otras alcaldías para asistir a clases.
Por su parte, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, informó que el plantel de bachillerato tendrá capacidad para mil 200 alumnos y estará enfocado en la cultura y las artes. Para su adecuación se destinarán cerca de 100 millones de pesos, y la licitación correspondiente se publicará en noviembre.
El proyecto contempla aulas, instalaciones deportivas, gimnasio, foro al aire libre, jardín de lectura y otros espacios académicos. Además, el Gobierno de la Ciudad de México y la alcaldía Tlalpan prevén mejorar el transporte público y las condiciones de seguridad en los accesos.
La directora del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (INDEP), Mónica Fernández Balboa, explicó que el conjunto fue construido durante la década de 1970 por Durazo y que una parte se destinó posteriormente a la Academia Mexicana de Ciencias. Como parte del proyecto, se prevé asignar a esta institución otra sede en la capital.

















