Trump apuesta por reemplazar el “New START” con un acuerdo nuclear que incluya a China
EEUU.- El Gobierno del presidente de Donald Trump ha manifestado su intención de permitir que el tratado nuclear New START con Rusia expire este 5 de febrero, con el argumento de que debe ser sustituido por un nuevo acuerdo que también incluya a China, ante la expansión y modernización de su arsenal atómico.
No obstante, especialistas advierten que Pekín no muestra interés en sumarse a este tipo de negociaciones, lo que podría evidenciar una estrategia de Washington para negociar desde una posición de mayor fuerza militar.
El New START, vigente desde 2011, limita a Estados Unidos y Rusia a un máximo de mil 550 cabezas nucleares desplegadas y 700 misiles y bombarderos estratégicos operativos.
Aun así, Trump y su equipo consideran que el acuerdo ya no responde al contexto actual, en particular por el crecimiento del poder nuclear chino, y han expresado su disposición a dejarlo vencer sin una renovación inmediata.
Durante un seminario en línea del Instituto Stimson, Fiodor Voitoloski, director del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de la Academia Rusa de Ciencias, cuestionó la viabilidad de integrar a China en un nuevo tratado. Señaló que el número de armas nucleares estratégicas de largo alcance de Pekín es aproximadamente cinco veces menor al de Rusia y Estados Unidos, y que el gobierno chino no tiene incentivos para aceptar límites a su desarrollo nuclear.
Por su parte, Scott Sagan, vicedirector del Centro para la Seguridad y Cooperación Internacional, explicó que la Casa Blanca también ha rechazado la propuesta rusa de negociar un nuevo acuerdo similar al New START, en parte porque Trump lo percibe como un legado demócrata, firmado en 2010 por el entonces presidente Barack Obama y el expresidente ruso Dimitri Medvedev.
Sagan añadió que la administración estadounidense enfrenta múltiples crisis internas y externas, lo que ha relegado la no proliferación nuclear en su agenda. Algunos analistas consideran que Washington podría aprovechar la expiración del tratado para desarrollar un sistema disuasorio más robusto frente a China y Rusia.
Desde una perspectiva más moderada, Matthew Bunn, profesor de Política Exterior en la Universidad de Harvard, sugirió que el fin del New START podría representar una pausa y no necesariamente el colapso del control de armas nucleares.
Sin embargo, advirtió que cualquier acuerdo futuro deberá contemplar un enfoque multipolar, dado que se estima que el arsenal nuclear chino podría alcanzar alrededor de mil cabezas operativas hacia 2030.
En Moscú, la posible expiración del tratado también genera inquietud. Dimitri Stefánovic, investigador del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales, alertó sobre el desarrollo de capacidades cada vez más sofisticadas en los arsenales de Estados Unidos y sus aliados.
En particular, mencionó la posibilidad de que Washington avance en sistemas capaces de destruir silos o lanzaderas móviles mediante armas convencionales integradas con nuevas tecnologías, lo que rompería el principio de “vulnerabilidad mutua” que ha sustentado la disuasión nuclear durante décadas.
Este escenario, advirtió Stefánovic, es percibido como una amenaza tanto por Rusia como por China, y su exclusión de futuras negociaciones podría acelerar aún más la actual escalada armamentista a nivel global.















