Tras más de cuatro mil arrestos, gobierno de Trump retira a 700 agentes federales de Minnesota
Saint Paul.- La ofensiva contra la inmigración en Minnesota llegó a su fin, según anunció el zar fronterizo Tom Homan. La operación, descrita por el Departamento de Seguridad Nacional como “la mayor operación de control migratorio de la historia”, se convirtió en un punto central del debate sobre las políticas de deportación masiva impulsadas por el presidente Donald Trump, particularmente tras los asesinatos de Renee Good y Alex Pretti a manos de agentes federales en Mineápolis.
El operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el área metropolitana de Mineápolis–St. Paul dejó más de cuatro mil arrestos. Homan calificó la acción como un éxito y aseguró que el despliegue hizo que Minnesota sea “más segura” y “menos un santuario para delincuentes”.
No obstante, el anuncio también representa una retirada significativa de una estrategia que generó fuerte controversia política y social. La operación resultó más volátil que intervenciones anteriores en ciudades como Chicago y Los Ángeles. A pesar del repliegue en Minnesota, Homan advirtió que las redadas continuarán en otras ciudades, reafirmando el compromiso de la Casa Blanca con la deportación masiva.
El gobernador demócrata Tim Walz había anticipado que la llamada Operación Metro Surge, iniciada en diciembre, concluiría en “días, no semanas ni meses”, tras conversaciones con funcionarios federales. Aunque el gobierno presentó a los detenidos como “extranjeros ilegales criminales peligrosos”, diversas organizaciones señalaron que muchos no contaban con antecedentes penales, incluidos menores de edad y ciudadanos estadounidenses.
Homan informó que 700 agentes federales abandonarían el estado de inmediato, mientras que más de dos mil permanecerían desplegados. Según explicó, la reducción responde a un “aumento en la colaboración” de autoridades locales, lo que hizo innecesaria una presencia mayor.
Por su parte, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, señaló que sostuvo una “reunión positiva” con Homan y discutieron la posibilidad de un retiro adicional de efectivos. Homan asumió el control de la operación a finales de enero, tras un segundo tiroteo mortal protagonizado por agentes migratorios, en medio de un creciente rechazo político y cuestionamientos sobre la ejecución del operativo.
El gobernador Walz expresó preocupación por lo que calificó como una “ocupación” y una “campaña de represalias” contra el estado, y solicitó mayor transparencia al gobierno federal sobre los alcances y resultados de la intervención.
















