Presidencia plantea renombrar al INM como Instituto de Movilidad Humana
México.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció una iniciativa para cambiar el nombre del Instituto Nacional de Migración (INM) a Instituto de Movilidad Humana. No obstante, especialistas advierten que la modificación sería insuficiente si no se acompaña de una reforma estructural que desmantele el esquema de detención migratoria y la militarización impulsada durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Expertos y exfuncionarios del INM han señalado que la militarización del organismo, que incluyó la designación de 19 delegados estatales provenientes de las Fuerzas Armadas —de los cuales aún permanecen ocho—, ha derivado en la falta de personal con el perfil técnico y la experiencia necesarios. Esto ha generado preocupación de que el cambio de nombre sea únicamente un eufemismo, sin un compromiso real hacia una política migratoria con enfoque en derechos humanos.
Tonatiuh Guillén, excomisionado del INM, subrayó la necesidad de una reestructuración institucional que garantice el respeto a los derechos de las personas migrantes y refugiadas, al advertir que “cambiar por cambiar no garantiza nada”. En el mismo sentido, Alethia Fernández de la Reguera, especialista en migración, señaló que el término “movilidad humana” no implica necesariamente una política más humanitaria y podría ocultar problemas estructurales.
Por su parte, Jerónimo del Río, investigador en derechos humanos, afirmó que cualquier transformación debe contemplar la desmilitarización de los centros de detención y la eliminación de la participación de la Guardia Nacional en tareas de control migratorio. A su vez, Luis Xavier Carrancá, abogado de la Clínica Jurídica para Refugiados Alaíde Foppa, coincidió en que el cambio de nombre podría resultar meramente simbólico si no se acompaña de una reforma integral que atienda la persecución de migrantes y garantice una gestión adecuada de su situación.
Los especialistas coinciden en que es indispensable modificar la narrativa institucional sobre la migración, reconociendo a las personas migrantes como actores que contribuyen al desarrollo del país y no como amenazas. Si bien la propuesta presidencial busca redefinir el enfoque del organismo hacia la movilidad humana, subrayan que será necesario un compromiso real y acciones concretas para que el cambio se traduzca en una transformación efectiva de la política migratoria.
















