NOAA advierte posible «Súper Niño» en 2026 con impacto global en clima y economía
EEUU.- El mundo se enfrenta a un posible “Súper Niño” sin precedentes, que podría convertirse en el más intenso de los últimos 140 años. De confirmarse, este fenómeno climático provocaría un aumento de las temperaturas globales a niveles récord entre junio y agosto de 2026, con impactos que irían desde inundaciones en América hasta crisis alimentarias con repercusiones en la economía mundial.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) define un “Súper Niño” como un evento en el que la temperatura superficial del mar supera los 2 grados Celsius por encima del promedio histórico. Las proyecciones actuales advierten un riesgo significativo de que este episodio supere incluso la intensidad registrada durante el ciclo de 2015-2016.
Por su parte, el Centro de Predicción Climática (CPC) de Estados Unidos prevé la formación de una extensa anomalía de agua cálida en el océano Pacífico durante el verano de 2026, lo que alteraría la circulación atmosférica a escala global. En la misma línea, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que este fenómeno podría llevar las temperaturas globales a niveles sin precedentes, agravando el estrés térmico en ecosistemas vulnerables.
Los efectos del “Súper Niño” no serán uniformes. Mientras Asia y Australia enfrentarán sequías severas y un mayor riesgo de incendios forestales, el continente americano se prepara para lluvias intensas e inundaciones. En países como Perú, Ecuador y Colombia, se prevé una reducción significativa en el caudal de los ríos, lo que pondría en riesgo tanto la generación hidroeléctrica como la producción agrícola.
Además, análisis técnicos señalan una alta probabilidad de alteraciones en la formación de nubes y en los vientos alisios, lo que podría derivar en olas de calor marinas prolongadas y una disminución del hielo marino. Estos efectos podrían extenderse incluso hasta 2027, obligando a los gobiernos a implementar estrategias de adaptación frente a posibles pérdidas de cosechas.
La vulnerabilidad económica ante este fenómeno también genera preocupación. El Banco Mundial advierte que las inundaciones y la escasez de agua para riego podrían intensificar la presión inflacionaria sobre los alimentos básicos. Aunque existen estrategias de mitigación, la magnitud de un evento de esta escala podría superar la capacidad de respuesta, especialmente en países en desarrollo.
Los meteorólogos mantienen vigilancia constante, ya que el calentamiento de las capas superficiales del océano reduce la disponibilidad de nutrientes, afectando la biodiversidad marina y la industria pesquera.
En este contexto, el “Súper Niño” de 2026 no solo representa un desafío climático, sino también una prueba crítica para la coordinación global frente a los efectos del calentamiento del planeta.















