Decomisos revelan origen estadounidense de armas usadas por cárteles en México
México.- En la estrategia contra el crimen organizado en México, el decomiso de armas se ha convertido en un componente clave, aunque su impacto y frecuencia varían considerablemente entre regiones, con mayor incidencia en el norte del país. Recientemente, The New York Times dio a conocer que parte del armamento asegurado a cárteles mexicanos proviene de una planta vinculada al Pentágono.
Tras la publicación, el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, reconoció que existe un problema grave y persistente en el ingreso ilegal de armas y municiones desde Estados Unidos. De acuerdo con cifras oficiales, entre el 77% y el 78% de las armas decomisadas durante la actual administración tienen origen en ese país.
Desde el inicio del actual gobierno, las autoridades han asegurado alrededor de 18 mil armas, tanto cortas como largas. Entre el arsenal confiscado destacan 215 fusiles calibre .50 tipo Barrett, 13 lanzacohetes y lanzagranadas, así como 273 ametralladoras de distintos calibres. Además, desde 2012, la Secretaría de la Defensa Nacional ha decomisado cerca de 137 mil cartuchos calibre .50, de los cuales el 47% proviene de una empresa que los comercializa legalmente en armerías del sur de Estados Unidos.
Los aseguramientos se concentran principalmente en estados como Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y Chihuahua, mientras que en entidades como Michoacán y Guerrero se reportan cifras menores. Frente a este panorama, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo señaló que su administración analiza la posibilidad de ampliar las demandas contra las armadoras involucradas en la venta de armas que terminan en manos de la delincuencia organizada. La mandataria subrayó la necesidad de profundizar en las investigaciones para esclarecer los mecanismos mediante los cuales este armamento llega a México.
En un tema relacionado, Sheinbaum se refirió a una iniciativa reciente del Congreso de Chiapas que plantea autorizar a las policías el uso de armas de mayor calibre. Aclaró que la legislación vigente ya define con precisión el tipo de armamento permitido y enfatizó que el objetivo no es aumentar la letalidad, sino fortalecer las labores de inteligencia e investigación en materia de seguridad pública.
Por su parte, el titular de la Sedena explicó que la ley contempla la autorización de armamento más potente únicamente en circunstancias específicas, previa solicitud de los gobiernos estatales y bajo evaluación federal. Las corporaciones policiacas pueden utilizar fusiles semiautomáticos, pero solo de manera excepcional y cumpliendo requisitos estrictos. Este enfoque busca equilibrar la necesidad de equipamiento adecuado para las fuerzas del orden con la prevención del uso indebido de armas en la lucha contra el crimen organizado.















