Crisis de recolección de basura en Cuba se convierte en un grave problema de salud pública
La Habana.- La crisis en la recolección de basura en Cuba ha alcanzado niveles críticos y se ha convertido en un grave problema de salud pública, particularmente en zonas densamente pobladas como Centro Habana. Javier, un cubano de 55 años, relata cómo debe esquivar montones de desechos que invaden aceras y calles, mientras el olor penetrante le provoca náuseas.
Hace tres meses, el Gobierno cubano prometió atender la emergencia mediante una campaña para eliminar las montañas de basura, incluso con la participación del presidente Miguel Díaz-Canel. No obstante, de acuerdo con testimonios y reportes locales, la situación no solo persiste, sino que se ha agravado, debido a camiones recolectores averiados y a la escasez de combustible, un problema que se ha intensificado tras la interrupción del suministro de petróleo desde Venezuela.
La población expresa su descontento, aunque muchos evitan hacerlo públicamente por temor a represalias. Una mujer de edad avanzada, consultada sobre la situación, se limitó a señalar que expresar su opinión podría acarrearle problemas legales. El sacerdote español Alberto Sola ha intentado sin éxito coordinar acciones de limpieza con las autoridades, recibiendo como respuesta reiteradas explicaciones sobre la falta de recursos materiales y humanos.
La acumulación de basura es solo una manifestación más de la crisis estructural que atraviesa el país. En los últimos seis años, Cuba ha registrado una contracción de alrededor del 15% de su Producto Interno Bruto, acompañada de escasez de alimentos y medicinas, inflación sostenida, migración masiva y apagones prolongados.
Más allá del impacto visual y ambiental, la basura se ha convertido en un foco de proliferación de enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue y el chikunguña. En 2025, el propio Gobierno reconoció una epidemia de estos padecimientos, aunque dejó de publicar datos oficiales sobre contagios y fallecimientos. Organismos regionales han alertado sobre decenas de muertes y decenas de miles de personas infectadas.
Estrella Ramos, residente de la zona y afectada por chikunguña, subraya la relación directa entre la acumulación de desechos y el aumento de enfermedades. Sin embargo, otros vecinos le recomiendan moderar sus declaraciones para evitar problemas con las autoridades.
Como medida de emergencia, el Estado ha recurrido al uso de personas privadas de la libertad para realizar labores de recolección de basura, aunque las condiciones continúan siendo precarias y los resultados limitados.
El primer ministro Manuel Marrero reconoció recientemente que las acciones emprendidas por el Gobierno no han dado los resultados esperados, y afirmó que tanto la población como las autoridades merecen una solución eficaz y sostenible a esta crisis.
















